El pensamiento crítico es la filosofía de la praxis. Para hacer esta afirmación debemos referirnos a la historia, a los problemas concretos, a las luchas y las expectativas de los sujetos en una situación específica. Teniendo en cuenta esto, se debería hacer un análisis de la actualidad colombiana para entender la naturaleza de nuestro pensamiento crítico.
Colombia se caracteriza por ser un país con una riqueza natural enorme, que por contradicciones es una de nuestras desgracias. Colombia es uno de los 4 territorios más ricos en cuanto a biodiversidad por la generosa y variada clasificación de animales y plantas, un tesoro nacional pero un apetecido motín para los poderes imperialistas.
Colombia además cuenta con una amplia variedad de razas, culturas, tradiciones y pueblos hoy amenazados por las garras del voraz capitalismo que apoyado en las multinacionales arrasan con asentamientos, caseríos, poblaciones y territorios. Todo esto bajo la lupa de un estado genocida que por largos años ha patrocinado el exterminio de nuestros colombianos.
Valer decir, entonces, que Colombia es uno de los países más injustos de América, con unos altos márgenes de desigualdad, característico de nuestra sociedad en el último siglo. Desde hace décadas los grandes terratenientes han usurpado nuestras tierras con el apoyo de la iglesia y el ejercito. Por tanto es critico que el 0.4% de los propietarios sean dueños del 60% de la tierra y el 54% de los pequeños propietarios apenas tengan el 1.7% de la tierra fértil. Colombia a diferencia de otros países latinoamericanos se ha rehusado a hacer una mínima reforma agraria de distribución de la tierra, y los tímidos intentos han fortalecido a los terratenientes descaradamente. Estos, ligados a la multinacionales como la United Fruit Company se han apropiado de las tierras consolidando monopolios, los cuales han fortalecido la inversión extranjera a mas de 10.000 millones de dólares, obviamente con ganancias que se duplican y se van de nuestro país con mínimos impuestos dejando huellas de muerte, despojo e impunidad.
Las clases dominantes no soltaran ni un centímetro de su tierra, por el contrario harán todo los posible por desplazar al pequeño propietario arrebatándole el trabajo de una vida y el esfuerzo de familias completas. Entonces observamos que las ciudades crecen a pasos agigantados en términos de sobrepoblación que solo traen mas miseria, mas pobreza, mas desempleo e inseguridad. Los cuidadanos cada vez mas desprotegidos por el estado viven del rebusque y los que tiene mínimas condiciones de trabajo se ven sometidos a largas jornadas de trabajo sin remuneraciones extras y sin seguridad social.
La lógica del capitalismo demuestra que para dinamizar la inversión de capital privado hay que suprimir los impuestos a los capitalistas y dejar que los costos de las crisis los asuman los consumidores y asalariados.
Colombia es así, un país muy desigual, donde las poblaciones cada vez son más maltratadas, sometidas y solo acuden a ellas en época de elecciones o en tiempos de guerra para acrecentar los ejércitos. Es `posible escuchar hoy, quienes desde palacio dicen que Colombia es la democracia mas antigua de América Latina, gran mentira cuando dos partidos a la largo de los siglos se han repartido el poder sin posibilidad de participación para las fuerzas diferentes, y con la mas mínima semilla de insatisfacción, indignidad y lucha es sofocada a tiros y masacres. Así acribillaron a los que en su momento se atrevieron a pensar y actuar diferente, como José Antonio Galán, Jorge Eliécer Gaitan o el mismo Carlos Pizarro.
Es ilógico decir que estamos en una democracia cuando 4 grupos económicos ligados al capital imperialista son dueños de las decisiones económicas y políticas del país. Cuando estos mismos 4 grupos son dueños de los medios de comunicación, donde con dos canales de televisión, 2 cadenas de radio y un diario le dicen a la sociedad colombiana que deben de pensar.
Es una dictadura mediática que estos grupos a través de sus empresas periodísticas configuren un terrorismo ideológico y cultural, punta de lanza de la guerra de la desinformación. Es que estos medios de comunicación vuelven héroes a los paramilitares y narcotraficantes que tanta sangre le han derramado a Colombia. Pensemos en cuantas novelas y series sobresaltan al traqueto y a la moza tetona. Y esto es lo que le llega a la juventud, un panorama donde la vida fácil y el delito hacen eterno un nombre, entonces, así, entendemos por que crece desmesuradamente la prostitucion y la delincuencia juvenil.
Pero claro, cuando la juventud rechaza estos estereotipos y se la juega por un pensamiento diferente UN PENSAMIENTO CRITICO, aparece el terrorismo de estado desapareciendo, aniquilando, acabando con las nacientes luchas que se gestan desde las universidades. Es que los de arriba no escatiman en gastos contra los llamados “terroristas”. No olvidemos que USA le da a Colombia cerca de 2 millones de dólares diarios para la guerra, que Colombia es el tercer país con más Ayuda financiera para la guerra.
A diferencia de los países de Centroamérica y del cono sur, donde se acabaron las dictaduras, en Colombia el régimen democrático permite la protesta y la disidencia, obviamente aniquilando la intelectualidad y a los luchadores críticos en las sombras, manteniendo así una dictadura democrática por mas de 50 años, y acumulando mas muertos y desaparecidos que las dictaduras de Pinochet, Videla, Trujillo y Somoza.
Pareciera que aun viviéramos en los años 50 con esa tónica anticomunista y contrainsurgente que ya no solo mata al que se atreve a pensar diferente, sino al que solo se atreve a pensar, HASTA ALLA HEMOS LLEGADO.
El terrorismo de estado apoyado con los grupos paramilitares, ha arrasado la tierra y las esperanzas de los miles de campesinos y trabajadores que los han enfrentado con dignidad y coraje. Pero esto no es de hace poco, la sociedad colombiana antes se vio amenazada por los pájaros que mataban allá en los inicios de los años 50, ahora ya con mutaciones mucho mas alteradas reaparecen las águilas negras para salvaguardar los intereses de capitalistas, terratenientes e industriales dueños del país.
Dentro de este nefasto escenario también debemos recordar a los desaparecidos de la UP, los estudiantes revolucionarios, los sindicalistas, los líderes sociales, las mujeres, los niños, todos y todas las que han muerto dando su vida con la esperanza de encontrar un mínimo cambio en la sociedad.
Tan desolador es el panorama que si se hiciera un minuto de silencio por cada muerto victima del terrorismo de estado, duraríamos más de dos años en silencio continuo.
En este contexto que papel jugaría el Pensamiento crítico:
El conocimiento y la intelectualidad deben tener una función social, que observe, interprete y transforma las múltiples injusticias e impunidades.
Si la historia colombiana ha sido maltratada por el capitalismo y el imperialismo, nuestro pensamiento critico por ende deberá ser anticapitalista, antiimperialista y en este momento antiuribista.
El pensamiento crítico debe estar de lado de los oprimidos, de los desolados de la tierra, de los maltratados y las victimas de la guerra y las injusticias.
Deberemos recuperar nuestra identidad libertaria, justa y Reivindicativa.
Deberemos diseñar estrategias que integren a grupos humanos a partir de sus necesidades y expectativas concretas.
Por ultimo, llevar el pensamiento crítico a la familia, a la escuela, al trabajo, a la universidad, a todo lado donde le demos entender a las personas que bajo ninguna circunstancia deben TRAGAR ENTERO.
Emiliano S.
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