Es entendible que la sociedad en general no sepa que es la sociología, ni sus aportes ni sus fines. Es entendible que a los sociólogos se nos tilde de revolucionarios, entendido esto por querer cambiar las estructuras establecidas y el mal gobierno. Y es aun, mas entendible que se nos llame terroristas por estar en desacuerdo con la dictadura de ultraderecha entregada a los monopolios multinacionales y las grandes familias terratenientes y capitalitas del país.
Es normal que la gente mire lo desconocido y lo satanice. Y en concordancia con las interpretaciones de la antidemocracia: El que piensa diferente es un peligro para el statu quo.
Lo que genera mayor sorpresa es que los estudiantes, asimilen estos roles revolucionarios sin tener una conciencia social definida o una base intelectual para argumentar y validar estas notorias apropiaciones.
No quiero con esto criticar a los que hacen llamar revolucionarios por estar estudiando sociología, pero si es necesario ir más allá. Es imperante tener un argumento valido para desmitificar las acusaciones que se nos imponen desde arriba. Ser revolucionario es tener la capacidad interpretativa de forma analítica y critica de la sociedad. Ser revolucionario es postular tesis que justifiquen una lucha. Ser revolucionario es tener un pensamiento amplio que nos permita entender las necesidades y carencias de nuestros semejantes.
Entendido esto, miremos hacia dentro y describamos que nos hace revolucionarios: Tener actitudes críticas y postulados que validen transformaciones o tener vigente el carne de la facultad. Hemos entendido que no basta con trabajar en el pensamiento crítico sino también llevarlo hacia acciones que nos lleven a la emancipación. En palabras de Che Guevara ser guerrillero no es el que se adentra en la selva con un fusil, es aquel que lucha por transformar la sociedad. Entonces, si nos han de llamar guerrilleros, que sea por que tenemos un conocimiento tan amplio de la sociedad que podemos cambiarla y no por tener parches del Che en nuestras maletas o camisetas con estrellas rojas.
Camilo Torres Restrepo, uno de los mas importantes sociólogos (antes que ser guerrillero) en su ultimo mensaje a los estudiantes, les recuerda que ellos eran un grupo privilegiado, por que eran los pocos que tenían la capacidad de análisis sobre la realidad nacional y la información sobre las posibles soluciones. El privilegio de ascender en la escala social a través de los títulos académicos y el de poder ser inconformes y manifestar su rebeldía sin que esto les impidiera ese ascenso, habían hecho que ese grupo se convirtiera en un elemento decisivo en la revolución colombiana. Sin embargo asume una posición crítica frente al grupo donde sus tesis tuvieron mayor recepción y su personalidad y carisma mayor acogida. A este respecto sostiene que:
“En la fase agitacional de la revolución, la labor estudiantil ha sido de gran eficacia. En la fase organizativa su labor ha sido secundaria en Colombia. En la lucha directa… el papel tampoco ha sido determinante. Nosotros sabemos que su labor agitacional es importante pero que su efecto real se pierde si no seguida de la organización y de la lucha”. (1)
Es por tanto necesario e inmediato pasar de la etapa de criticar y maldecir a la de proponer y actuar. A la larga es mejor que nos llamen terroristas con aportes validos a el cambio tan esperado y no sociólogos de cafetería, que se quedaron recordando el pasado y las victorias lejanas e impropias o repitiendo tesis weberianas y parsonianas de corte académico.
Este no es más que un llamado para justificar nuestras palabras con ACCIONES, para alzar nuestra VOZ y exponer nuestros inconformismos, pero con argumentos VALIDOS. Un llamado para hablar menos y actuar MAS.
Es un llamado para hacer los mayores esfuerzos en la Sociología si nos hacemos llamar Sociólogos y un esfuerzo aun mayor en la Revolución si nos hacemos llamar Revolucionarios.
(1)Tomado de CAMILO Accion y Utopia, U. NAL, Pag 229.
Emiliano S.
Me gusto mucho este texto , me parece que es el mejor llamado tanto para los estudiantes como para las personas que intentan modificar algo, desde la cotidianidad, justificar nuestros actos con argumentos y dejar la mediocridad a un lado es lo primordial para lograr por lo menos no ser olvidados...
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